¿Insatisfacción en la cama?

Hablar con tu pareja sobre los sentimientos respecto a la sexualidad es un camino difícil de transitar. Los miedos, las interpretaciones erróneas y la desconfianza podrían surgir en ese momento.

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Un mito predominante en nuestra cultura es suponer que la relación sexual entre dos personas que se aman tiene que darse de manera natural y espontánea. Por eso, la mayoría de las parejas creen que no es necesario hablar de sexualidad y que, si el acto sexual no es perfecto desde el principio o si existen ciertos problemas, probablemente se enfrenten a un problema sin salida: suponen que no están verdaderamente enamorados en vez de pensar en un posible problema de comunicación.

El corolario de este mito es creer que si nuestra pareja nos quiere de verdad, debería adivinar nuestro pensamiento. Y muchas parejas que tienen problemas creen que del amor, la sensibilidad y la consideración se deriva necesariamente el adivinar lo que el otro siente.

Las mismas normas que rigen la comunicación sobre el dinero y la educación de los hijos son válidas para la comunicación sobre preferencias, actitudes y sentimientos sexuales. Sin embargo, cuando intentamos conversar sobre nuestras preferencias no sabemos qué decir ni qué hacer, a la vez que creemos saber qué piensa o siente el otro, actuamos en base a ello y suponemos que así debiera actuar el otro para con nosotras. Cadena de errores.

 

SUGERENCIAS COMUNICACIONALES

.- Comparte. Primero intercambia información. Cuéntale a tu pareja tus necesidades, deseos, anhelos, secretos, temores y fantasías. Déjale claro que compartir una fantasía no es lo mismo que pedir que se lleve a la práctica.

.- Pide información. No presupongas que conoces las respuestas a sus preguntas. No tengas miedo a oír respuestas que no respondan a tus deseos. Pregunta y estate preparada para escuchar.

.- Pide lo que deseas. No esperes que tu pareja adivine tus pensamientos. Pero recuerda: una petición no es una exigencia. Asegúrate de que su tono de voz y su expresión corporal estén enviando el mismo mensaje que sus palabras.

.- Di no sin despreciar. Uno de los miembros de la pareja puede no querer participar en una actividad sexual que el otro desea ansiosamente. Trata ese desacuerdo como tratarías cualquier otro. Tienes derecho a rechazar cualquier práctica sexual, pero hazlo de manera que el otro no se sienta despreciado por ello.