¿Dietas HCG, OMG y K-E?

La premisa pareciera ser “aprende el abecedario y conseguirás rebajar”. Estos tres regímenes alimentarios de nombres crípticos y concisos prometen maravillas, incluso aunque no recuerdes cómo se llaman. A continuación, analizamos sus principios, beneficios, potenciales riesgos y, por supuesto, el origen de sus siglas

Una vez más estamos en esa época del año cuando el calendario invita a despojarse de las vestiduras ante la inminente venida del verano. Felicitaciones a quienes cumplieron su firme propósito de estar en forma a estas alturas. El resto de la población preocupada y desesperada por recuperar el tiempo perdido, es probable que se entregue sin miramientos a curas supuestamente milagrosas, tan estrictas como cuestionables. Antes de salir corriendo a la farmacia, la clínica o a la ducha –luego se entenderá– ponemos sobre la balanza las tres principales dietas que están dando de qué hablar.

Privación de los sentidos

Cuando el objetivo es adelgazar, nuestros sentidos se ven comprometidos al saborear u olfatear platillos que no resultan tan atractivos. Pero muchas veces el que más sufre es el sentido común. De acuerdo con algunos detractores de estas dietas, la sensatez y pérdida de peso tienen evidentes problemas de coexistencia. La desesperación y la ansiedad llevan a las personas a dilapidar pequeñas fortunas, mucho tiempo y energía e incluso a comprometer la salud, creyendo que realmente existen soluciones mágicas que no requieren de su esfuerzo. Así, legiones de personas están dispuestas a pagar por hormonas o catéter, cuando la efectividad de los métodos probablemente esté más relacionada con el ínfimo consumo por debajo de las mil calorías diarias. Si el objetivo es pasar hambre, evidentemente resulta mejor hacerlo gratuitamente.

Régimen hormonal

Por orden de aparición y también alfabético, la primera en discutirse es la HCG. Llamada así por la hormona Gonadotrofina Coriónica Humana, normalmente producida por las mujeres embarazadas durante el primer trimestre. Esta secreción, propia de las gestaciones, está compuesta principalmente de glicoproteínas –proteínas unidas a uno o varios hidratos de carbono simples o compuestos– y ha demostrado ser de gran utilidad, curiosamente, para acelerar el metabolismo y quemar grasas sin perder masa muscular. Por tanto, su creador, el endocrino Albert T. W. Simeons, autor del manifiesto “Pounds & Inches”, 1954, sostiene que una pequeña dosis diariamente administrada en inyecciones entre 125 y 200 UI, pastillas o gotas sublinguales, resulta en una pérdida de entre 500 gramos y un kilo por día. Claro está, siempre que se acompañe con el plan hipocalórico de toda la vida, el cual solo permite la ingesta de 500 calorías diarias.

Este régimen tiene algunas limitaciones relacionadas con los alimentos y también con la higiene y el cuidado personal: no se permite tomar ningún tipo medicinas o el uso de maquillaje más allá de lápiz de labios y de cejas o polvo mineral, olvidándote de las cremas y lociones o todo producto con contenido aceitoso. Además de tener que cambiar tu champú y acondicionador, también tendrás que acostumbrarte a tomar té o café en el desayuno en cualquier cantidad pero sin azúcar, con la opción de edulcorar con sacarina o estevia, solo se permite una cucharada de leche cada 24 horas. Para el almuerzo puedes ingerir 100 gramos de proteína a elegir entre ternera, carne de res, pechuga de pollo, pescado blanco fresco, langosta, cangrejo o camarones, todo lo anterior obviamente sin grasa, hervida o a la plancha sin nada adicional, acompañado con un tipo de vegetal a elegir entre espinaca, acelga, radicchio, remolacha, ensalada verde, tomates, apio, hinojo, cebolla, rábanos rojos, pepinos, espárragos y repollo con un grissini o tostada y una porción de fruta, que puede ser una manzana, naranja o un puñado de fresas o media toronja. Para la cena, se repiten las mismas opciones anteriores.

Para cumplir con el restringido consumo calórico se aconseja, obviamente, la asesoría de un nutricionista que explique los potenciales riesgos de acuerdo con el gasto energético de tu cuerpo y otros factores como la edad, peso, altura, sexo, raza, constitución, condiciones físicas y médicas entre otras. Si te da el visto bueno también te ayudará a dividir el menú en 150 calorías para el desayuno, 200 para el almuerzo y 150 para la cena, según convenga. En cuanto a sus riesgos, la HCG fue aprobada por la Administración Estadounidense de Comida y Drogas (FDA por sus siglas en inglés) para tratar problemas de infertilidad en hombres y mujeres, pero no como suplemento dietético, por ende no respalda que sea confiable o segura para este uso. Entre los efectos adversos más comunes se encuentra la cefalea o dolor de cabeza causada por la hipoglicemia que se experimentará, estreñimiento por la pobre ingesta de fibra, ansiedad y estrés por el constante conteo calórico. Por otro lado, no se aconseja para mujeres embarazadas o lactando, ni para personas con presión arterial alta, porque podrían promover la coagulación de la sangre.

¡Oh por Dios!

Basada en el libro y éxito de ventas “Six Weeks to OMG”, el científico del deporte Venice Fulton promete cuerpos celestiales que desatarán el clamor OMG (‘Oh my God’) en tan solo seis semanas. Basado en una combinación de nutrición, bioquímica, genética y psicología asegura una pérdida de hasta 10 kilos y la reducción de la celulitis, con tan solo hacer de la rutina matutina un pequeño infierno. Durante mes y medio tienes que romper el onceavo mandamiento de “honrar el desayuno”, remplazar el “con leche” por un “negrito” y empezar el día con una larga ducha fría.

Luego de pasar más de una década ayudando a las estrellas más fulgurantes de Hollywood con su físico, Fulton finalmente se atrevió a gritar de cara al mundo que está en desacuerdo con todo aquel que sostenga que nada mejor que comer poco pero frecuentemente. En su opinión y experiencia, es mejor apegarse a las tres comidas principales, reservando un hueco en la agenda para la primera pasadas las 10:00 am, puesto que “investigadores franceses publicaron en el “British Journal of Nutrition” que un típico desayuno de alto valor energético de pan tostado, yogur y fruta bloquea la pérdida de grasa durante todo el día, mientras que saltarlo permite quemar exceso de grasa corporal porque es el único momento del día en que está vacío y está moviéndose” dice Fulton.

También sostiene que jugos y batidos de frutas pueden provocar que se coman más alimentos de lo debido, por tanto es mejor optar por el café negro, puesto que dispara el sistema nervioso central, forzando a las células grasas a vaciar su contenido a la sangre y esos ácidos grasos son llevados a los músculos para ser transformados en energía. Además de la humeante tacita, para eliminar la celulitis asegura que nada mejor que sumergirse en una bañera a 15° para activar la circulación y el metabolismo, al incrementar la producción de energía para proteger los órganos. Lo cual también es bueno para aplanar el abdomen, mejorar la condición del cabello, piel y uñas. Y si después de tanta cafeína el cuerpo todavía se lo permite, descansar bien es otro secreto de esbeltez para Fulton, puesto que según su lógica los dormilones suelen ser más flacos que los insomnes. Lógicamente, un hombre que mantiene que los carbohidratos del brócoli pueden ser tan malos como los las bebidas gaseosas tiene tantos detractores como seguidores, mientras él se defiende afirmando que se necesitan de unos pocos hombres valientes para atreverse a probar y defender algo nuevo.

Bridezilla

Situaciones extremas requieren medidas desesperadas, ídem con las bodas. Un grupo de novias angustiadas por la idea de no entrar en el vestido el día soñado se transaron por pagar unos 1500 dólares al doctor Oliver R. Di Pietro en una clínica de Bay Harbor Islands, Florida, para que les administrara durante diez días una dieta líquida de 800 calorías, a través de un tubo nasogástrico. En otras palabras, la K-E también conocida como Nutrición Enteral Cetogénica o dieta para las novias, aunque no es excluyente, consiste en introducir un tubo de plástico desde la nariz hasta el estómago, que no puede retirarse hasta culminar el proceso, para ser alimentadas por esa vía con el fin de perder 10% de su peso corporal.

La “paciente” entubada solo comerá una mezcla de polvo proteico y grasa mezclado con agua, que llevarán consigo en una bolsa y será paulatinamente administrada por un goteo durante 24 horas y que podrán acompañar con el consumo ilimitado de bebidas como agua, té y café negro sin azúcar. Este tratamiento único y perturbador no resulta totalmente invasivo, pero sí muy desagradable y molesto, con un ligero riesgo de asfixia, obstrucción y también de infección. Esto se debe a que la sonda deja abierto los esfínteres esofágicos superior e inferior, los cuales normalmente están cerrados para dividir el esófago del estómago, para prevenir que los ácidos estomacales lo erosionen, además de evitar que los desechos entren en la faringe y que las bacterias colonicen en la garganta. Otros efectos secundarios, de acuerdo con el mismo Di Pietro, incluyen el mal aliento y estreñimiento, así como posibles problemas renales. Y, como si fuera poco el hecho de que entren líquidos por la nariz, como sucede con cualquier dieta restringida en calorías, existe también el riesgo de dolores de cabeza, debilidad, deshidratación y fatiga.

Complejo de oso hormiguero

Existen pocas sensaciones más desagradables que cuando entra -o sale- algo por nuestros orificios nasales. Un peor escenario es nutrirse únicamente por esta vía, con el agravante de terminar luciendo, por casi dos semanas, como un vermilingua –mejor conocido como oso hormiguero- con un hocico de plástico dispuesto para pasar los alimentos. Durante los diez días que dura el tratamiento la persona no es hospitalizada, por tanto debe someterse al escarnio público de exhibir la sonda nasogástrica con la respectiva bolsa con la solución, a menos que opte por recluirse en casa.