¡Mantente en forma!

El hecho de que estés embarazada no significa que debes dejar de cuidar tu cuerpo. Es uno de los momentos de tu vida en el que debes hacerlo aún más aunque siempre bajo supervisión médica. ¡Así que levántate y disfruta de tu maternidad!

Hacer ejercicios durante el embarazo no es sólo para mujeres deportistas, y la maternidad es definitivamente una mala excusa para aquellas futuras madres que no quieren moverse de sus sillas. Si antes de quedar embarazada no movías un solo dedo, quizá este nuevo estado es motivo suficiente para que tomes conciencia de la importancia que tiene para tu salud y para tu apariencia el que te ejercites de acuerdo con tus posibilidades, con las condiciones de tu embarazo y, sobre todo, con lo que en última instancia te indique tu médico.

El secreto de los ejercicios durante la gestación está en el tipo de deporte que elijas hacer y en el estado de tu salud. Siempre y cuando todo marche con normalidad y tu doctor te lo permita, mantenerte activa no sólo es beneficioso porque mejora tu estado de ánimo, sino que también te ayuda a dormir mejor y disminuye las molestias típicas del embarazo. Además, es importante porque mejora la resistencia que necesitarás en el momento de las contracciones del parto y te ayudará a recuperar tu figura más rápido. Y, como si esto no fuera suficiente, también permite que te relajes y ofrece un momento agradable para ti y tu bebé. Recuerda, sin embargo, que el embarazo no es el momento para pretender perder peso haciendo ejercicio.

Detalles a tener en cuenta

Olvídate, en primer lugar, de toda actividad o deporte violento, brusco o muy exigente físicamente. Recuerda que estás en un estado delicado y todo lo que hagas debe ser suave, evitando exponerte a caídas o golpes. Luego, no hagas sesiones de ejercicio tan largas. Es mejor que fracciones tu tiempo de entrenamiento y practiques el deporte que elijas dos o tres veces por semana durante media hora. ¡No te sobre-exijas! “Escucha los mensajes de tu cuerpo”, recomienda el doctor Israel Pesate, ginecobstetra del Hospital de Clínicas Caracas: si te sientes cansada o te parece que estás haciendo un ejercicio muy fuerte para ti, o si hace mucho calor, deja el ejercicio para otro momento, la falta de aire que es común durante el ejercicio es perjudicial para el bebé. Debes poder respirar y moverte con comodidad, por eso es fundamental que escojas ropa adecuada para hacer ejercicios y que se ajuste con comodidad a tu nueva cintura. Calienta antes, enfríate después, y en ambos casos, antes de empezar con los ejercicios, estírate lo suficiente para preparar los músculos y las articulaciones, así evitarás calambres y otras molestias.

Para elegir

• Caminar: si era bueno antes del embarazo lo es aún más mientras dure. Es la mejor actividad que puedes realizar si tus condiciones no están del todo óptimas o si has tenido que dejar algún deporte de mayor impacto por tu embarazo.

• Nadar: es, al igual que toda actividad acuática, ideal para la buena salud pues relaja, mejora la oxigenación de la sangre en el cuerpo, mejora la respiración (que será fundamental para el momento del parto), contribuye con la ejercitación del perineo y ayuda a reforzar y a tonificar los músculos. Es la mejor manera de trabajar todo el cuerpo con el mínimo impacto sobre tus articulaciones. Sólo evita el agua que esté demasiado fría. También es un buen ejercicio solamente caminar en una piscina ya que el agua ofrece una resistencia adecuada y la gravedad allí es menor.

• Hacer yoga: los expertos no se cansan de sugerirlo para mantener el cuerpo flexible y fuerte.

• Practicar Pilates: excelente alternativa para aliviar algunos dolores del embarazo y controlar mejor la respiración pues ayuda a tonificar y fortalecer los músculos de la pared abdominal y de la pelvis. Pero siempre es preferible hacerlo con poca resistencia.

Deportes de alto riesgo

Aunque tengas experiencia en las siguientes disciplinas, durante tu embarazo evita estos deportes a toda costa; son muy riesgosos para ti y tu bebé: esquiar, equitación, escalada, el atletismo (necesario dejarlo a partir del segundo mes de embarazo), deportes de combate, judo, paracaidismo, buceo y squash. Si luego de hacer algún tipo de actividad física sientes un cambio muy repentino en tu temperatura, te dan náuseas o mareos, presentas palpitaciones poco comunes, se te hinchan mucho las pantorrillas, la vista se te nubla, sientes un dolor agudo y recurrente en el abdomen, la espalda, la cabeza o el pecho, te desmayas o pierdes líquido o sangre por la vagina o sientes cansancio excesivo, dirígete inmediatamente a tu médico.